Proyecto

Traducción simultánea en clase para estudiantes internacionales

Traducción simultánea para que el alumnado internacional de una escuela universitaria siga en su idioma, desde el móvil, las clases que se imparten en español.

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Traducción simultánea en el aula

En una escuela universitaria de grado las clases se imparten en español, pero buena parte del alumnado viene de fuera, sobre todo de Asia. La escuela quería saber si la tecnología podía ayudar a que cada estudiante siguiera la clase en su propio idioma, y preparamos una prueba de concepto.

El problema

El profesor habla en español y usa el vocabulario de su materia: técnicas, utensilios, nombres propios que no aparecen en un diccionario general. En la misma aula hay estudiantes que hablan chino, inglés u otros idiomas, y no todos entienden bien el inglés como lengua puente. Además, lo que se busca es que el alumnado escuche la explicación mientras observa al profesor, no que lea una pantalla.

Cómo lo resuelven las tecnologías del habla

La solución encadena tres tecnologías. El reconocimiento de voz convierte en texto lo que dice el profesor, frase a frase y mientras habla. La traducción automática pasa cada frase al idioma de cada estudiante. La síntesis de voz la lee en voz alta en ese idioma, de modo que el estudiante la oye con sus auriculares casi al mismo tiempo que la explicación original.

Como solo hace falta transcribir una voz, la del profesor, añadir idiomas no retrasa la traducción. Cada estudiante recibe también el texto, por si prefiere leer o quiere repasar después.

La aplicación de la prueba de concepto

Desarrollamos una aplicación web que no necesita instalación. El profesor habla con un micrófono de solapa, que da un audio limpio aunque haya ruido en el aula. Cada estudiante entra desde su móvil o su portátil con el código de la sala, elige su idioma y empieza a escuchar. Puede cambiar la voz que oye y la velocidad a la que habla.

En las primeras pruebas vimos dónde fallaba: algunos términos de la materia se transcribían mal y las frases muy largas tardaban en llegar. Por eso el plan incluía ajustar el reconocimiento de voz al glosario de la escuela, con ayuda del profesorado, y decidir mejor en qué momento una frase está completa para traducirla.

Lo que aprendimos

Con casi cien clases a la semana, el coste del servicio pesa tanto como la calidad de la traducción. Cuando la mayoría del alumnado necesita un mismo idioma, se puede ajustar la arquitectura para abaratarlo mucho.

También hay que pensar en la conversación, no solo en la traducción. Quien escucha no tiene micrófono, así que el diseño tiene que resolver cómo pregunta un estudiante cuando no entiende algo.

Este trabajo es la base de la traducción en directo para aulas y congresos que seguimos explorando en el laboratorio.

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